Musa Cafeína

Colectivo artístico-cultural que organizamos actividades relacionadas con el fomento de la lectura, la difusión del arte y la mezcla de diversas disciplinas artísticas.

Fumar, Ana Lamela

ANA7Mujer. Fumadora. Madre. Se dice artista.

La gente que la conoce, sabe y cuenta, salvo algunas excepciones, que fuma por placer y que nunca ha tenido un dilema existencial debido al tabaco.

Lleva fumando desde los 14 años, sí, ya lo sé, una edad no recomendable para empezar a fumar pero…

Ha fumado durante toda su vida, unas veces más y otras menos. Eso sí, prefiere, si puede, fumar fuera de casa. Y, sobre todo, le encanta fumar mientras se toma un café o una copa, mientras está de charla con sus amigos y amigas.

Empezó fumando negro, Ducados concretamente. Era la marca que fumaba su padre. Ella se los robaba de vez en cuando para echar un pito en el instituto, en el recreo.

En cuanto tuvo dinero y empezó a comprarse tabaco, se pasó al rubio.

Siempre dijo que cuando fuera mayor, fumaría en pipa. Está por ver. Lo que sí es verdad es que, muy de vez en cuando, la han visto fumando puros. Extravagante, le dicen. Un placer, contesta ella.

Hay quienes le preguntan si no dejó de fumar cuando tuvo a sus hijas. O si para ser poeta o artista, es obligatorio fumar. O si es que ahora que cambió de vida, el tabaco vuelve a ser importante…También hay quien le sugiere que no ponga fotos de ella fumando en el facebook o en su blog. Que fumar no está bien visto. Que puede inducir a otros y otras a fumar. Que puede matar. Que es un vicio tonto…

Ella, ya sabéis, es mujer. Está orgullosa de serlo.

Ella, ya os lo conté, es fumadora. Y no se siente culpable. Fumar es una elección y ella ha elegido llevar una cajetilla en su bolso. De la misma manera que ha elegido fotografiarse fumando. De la misma manera que a veces elige la soledad.

Además, sí, además, ella, os lo aseguro, es madre amantísima y, a pesar de eso, sigue fumando.

Pero en realidad, no sé qué pensáis, quizás ser madre no tenga nada que ver con fumar o no fumar, ¿no?

En todo caso, la palabra “madre” debiera significar, entre muchas otras cosas, enseñar a tus hijas (las suyas) a elegir, a decidir, a ser libres. Porque nadie obliga a fumar. Porque, aunque tu/su madre fume, igual que aunque tu/su madre cante o escriba poesía, no es obligatorio que ellas hagan lo mismo.

Ellas son sus hijas: otras mujeres, otras personas y buscarán sus propios placeres, su propio yo. La vida es así.

Por último, y ya termino, ella se dice artista. Y lo es porque aún sigue disfrutando de lo que canta, de lo que lee, de lo que siente.

Por favor, déjenla ser.

octubre 2014, Ana Lamela Rey

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Esta entrada fue publicada el octubre 27, 2014 por en Adultos, Portada, Sociedad y Activismo, Textos.
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