Musa Cafeína

Colectivo artístico-cultural que organizamos actividades relacionadas con el fomento de la lectura, la difusión del arte y la mezcla de diversas disciplinas artísticas.

AMOR, BILLETES, CALOR Y DUDAS, Ana Lamela

ImagenHace tanto calor estos días que cuando aquella cosa me rozó el brazo, no sentí una caricia sino una especie de pinchazo o cosquillas inesperadas. Oviedo a las tres de la tarde es un horno, no soy la única que lo digo, y más cuando acabas de salir de tu trabajo con aire acondicionado.

A aquellas horas andaba yo pensando en ti, en llegar a casa y desnudarme a tu lado, mirarte de arriba abajo y comprobar que aunque hace tantos años que nos conocemos, aún te reconozco. Porque a veces el tiempo, la cantidad de tiempo a nuestras espaldas hace eso, desdibujar cuerpos. Y a mí, ya lo sabes, no me gustaría que nos pasase.

Hace tanto calor en este julio de un verano que parecía que no iba a llegar nunca, que la gente anda como yo, despistada y con un halo alrededor que no tiene nada de romántico sino de explosiones de poros y fluidos corporales. Quizás por eso cuando pisé lo que pisé en la acera pensé: seguro que ahora va a salir algún niño muerto de risa de algún portal. Pero no. No salió ningún niño. Y mi pie se quedó inmovilizado pisando un papel morado que había caído del cielo.

Seguro que fueron segundos pero volví a pensar en ti y en abrir la ducha juntos y tocarnos detrás de la cortina. Tu cuerpo pegado al mío y lleno de gotas de agua fría. Y me agaché. Levanté un poco el pie y cogí aquel papel morado con las dos manos. Era un billete. Un billete de esos que no había visto nunca, un billete de 500€. Miré hacia arriba. A los balcones y terrazas de los edificios de al lado. No había nadie. Normal, pensé, hace demasiado calor.

Cuando llegué a casa con el billete en el bolsillo de mi pantalón vaquero me estabais esperando para comer. No había tiempo para desnudarme ni para duchas ni nada. Teníais hambre. Comimos un arroz con pescado y gambas con tantas ganas que cuando os enseñé el billete pensasteis que lo mejor sería descansar un rato la comida y luego, ya hablaríamos.

Desde entonces, ese papel lleno de euros que sobrevoló Oviedo cuando yo llegaba a casa, está pegado en la nevera con un imán entre listas de la compra, dibujos de las niñas y alguna que otra foto. Ahí está bien. Pero a lo mejor algún día que haga más calor que hoy, abrimos todas las ventanas y vuelve a escaparse.

http://www.elcomercio.es/v/20130718/oviedo/matrimonio-vuelan-euros-20130718.html

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Esta entrada fue publicada el julio 20, 2013 por en Adultos, Portada, Sociedad y Activismo, Textos.
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