Musa Cafeína

Colectivo artístico-cultural que organizamos actividades relacionadas con el fomento de la lectura, la difusión del arte y la mezcla de diversas disciplinas artísticas.

Una tarde con abrazos, Mª Luisa Burgoa

oso-polarSoy Alicia una niña de 8 años. Me gusta imaginar. Imagino mientras vivo. Vivo y mientras, creo mi propio mi mundo. También recuerdo y sueño con mis recuerdos.
Un día mis papás me llevaron al acuario. Fue una tarde llena de personajes increíbles. Iba caminando y me encontraba focas, peces de colores, tiburones enanos… Pero no sé por qué algo tiraba de mí para que llegase hasta el último pasillo. Y cuando llegué, lo supe. Allí me estaba esperando un oso polar muy blanco, grande y cariñoso que durante un buen rato me hizo sentir importante.
Aquel oso vivía en un enorme recinto de cristal que le rodeaba y nos separaba. Me senté al otro lado del cristal, él me miró, yo le empecé a hablar y a preguntar mil cosas. Le llamé “Abrazos” y me hice amiga de él.
Me contó que estaba cansado de ver pasar tanta gente y de que le mirasen como si fuera un monstruo. No estaba a gusto. Se sentía prisionero en aquella jaula. También me dijo que una vez al día le dejaban salir a dar paseos y tomar el aire por un bosque. Y que aunque el bosque estaba cercado, cuando salía se sentía libre y feliz.
– ¿Te puedo llamar Abrazos?, le pregunté, Me apetecería mucho abrazarte y darte besos… Yo me llamo Alicia y me encantan los animales.
Aquel oso blanco me miraba y yo sabía que me entendía, me sonreía y yo sabía que a él también le habría gustado que pudiésemos pasar el cristal y abrazarnos.
– ¿Sabes, Abrazos?, en casa tengo dos gatitas que se llaman Deva y Pancha, le conté, También tengo una pecera muy grande con un montón de peces de colores de muchos tamaños.

Él estaba muy contento de hablar conmigo, se le notaba. Se acercó al cristal como si quisiera decirme algo al oído y me pidió que viniese más veces a verle.
De repente mis papás estaban allí a mi lado otra vez. Había pasado mucho tiempo, y yo no me había dado cuenta.
– ¿Con quién hablas, Alicia?, me preguntaron.
Yo les señalé a aquel oso enorme y cariñoso.
– Os presento a Abrazos, les dije y ellos me sonrieron.
Yo no quería irme… Me tuvieron que coger en brazos para marchar. Les pedí que me llevaran otra tarde a ver a mi amigo y ellos me dieron un beso y me prometieron volver.
– Me voy, Abrazos, me da mucha pena dejarte pero…
Entonces acerqué mis manos pequeñas al cristal y vi cómo él ponía sus enormes pezuñas al otro lado. Y le prometí que volvería a hacerle compañía.
– Adiós. Te prometo que volveré otro día, le dije.
En el coche, mientras íbamos llegando a casa, mis padres me contaron que cada uno tiene que vivir en el lugar adecuado y que la jaula de cristal no era la mejor casa para un oso polar.
Me pregunto qué haría yo si viviese en un zoo o en un acuario de personas. Y me respondo que casi nada de lo que me gusta hacer. No me lo imagino. Vivo y en mi mundo no hay un cristal que me aleje de las personas, animales o cosas con las que me gusta jugar, vivir, reír y abrazar.
Me preguntó qué haría yo si viviese en una jaula como Abrazos.

Mª Luisa Burgoa Mota

Taller de escritura creativa Musa Cafeína “Imágenes con cuento”

Café Central,  diciembre 2012

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Esta entrada fue publicada en febrero 23, 2013 por en Adultos, Portada, Talleres, Textos y etiquetada con , , , .
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