Musa Cafeína

Colectivo artístico-cultural que organizamos actividades relacionadas con el fomento de la lectura, la difusión del arte y la mezcla de diversas disciplinas artísticas.

Hijo de puta, hijo de madre, Ibone Olza

ImagenNo es que lo haya usado muy a menudo, pero cada vez que salía de mi boca o de la de los demás  -”hijo de puta” -me sentía más y más  incómoda y me preguntaba ¿pero qué culpa tendrán las putas?¿Y las madres putas?¿Y las madres?

Finalmente lo he estado pensando y creo que en ese insulto se resume todo. Lo peor que se puede decir de alguién , ¿no? Todo el odio que nuestra sociedad patriarcal manifiesta hacia las mujeres, hacia nuestros cuerpos, hacia nuestro sexo, hacia las madres, está ahí, en ese insulto. Toda la hipocresía, toda la misoginia, todo el maltrato, todo el desprecio. Hacia las putas, hacia las madres, hacia los hijos y las hijas. La doble o la triple moral.

No se legaliza la prostitución y tampoco se persigue la trata de mujeres, la esclavitud aquí y ahora, en nuestro país, en nuestras carreteras. Los  macroburdeles sólo son noticia cuando hay trifulcas entre las mafias que los controlan. La mayoría de los hombres a los que he preguntado me dicen que ellos no pagan ni han pagado por el sexo. Las cifras no me cuadran. La prensa patriarcal suele venir con páginas enteras de anuncios de contactos, vaya eufemismo, donde se anuncian “niñas asiáticas de 18 años” y promente  ir “sin goma hasta el final“. La corrupción copa ahora las portadas y preocupa que políticos chulescos se gastaran el dinero “de todos” “en putas y cocaína” . Se investiga de dónde procedía el dinero, pero no si las mujeres estaban ahí libremente o si por el contrario, como sabemos sucede mayoritariamente en nuestro país, estaban sometidas, maltratadas, aterrorizadas o drogadas.

Los hijos e hijas que he conocido de madres que se dedicaban a la prostitución eran, son como todos los niños y niñas. Las madres y mujeres que he atendido y escuchado que trabajan en ello siempre arrastraban historias de vida llenas de abusos, malos tratos y dolor.

Por ellas, por nosotras, no lo volveré a usar ni a decir como insulto. Ni tampoco “de puta madre” , ni putada, ni putón verbenero, ni putadica. Que la situación de tantísimas mujeres y niñas deje de ser un tema banal, una broma de mal gusto, un insulto. Contribuyamos con nuestro lenguaje a visibilizar la violencia del patriarcado. Todos somos hijos e hijas: de madre.

Del blog de Ibone Olza: http://iboneolza.wordpress.com/2013/01/24/hijo-de-puta-hijo-de-madre/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en enero 27, 2013 por en Adultos, Portada, Sociedad y Activismo y etiquetada con , , .
A %d blogueros les gusta esto: